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| Heriberto Nieves Rodolfo J. Lugo-Ferrer |
La afirmación de la realidad de ser es el eje temático primordial de la exposición del artista vegalteño Heriberto Nieves, que se exhibe desde el 9 de junio hasta el 1 de julio en el vestíbulo del Centro de Gobierno lrmo Figueroa de Vega Alta. La misma es auspiciada por el Gobierno Municipal y el Centro Cultural. En esta muestra el artista busca una nueva dimensión de su realidad para m manifestar el deseo que siente por reafirmarse como ser humano. Es la búsqueda de sus sueños, sus misterios, sus fracasos, sus logros; es la lucha interna del hombre para encontrar su verdad interior, de una manera expresada con pasión, emoción y coraje. La misma nos permite ir más allá de los modos de ser y hacer, es una reafirmación de lo inmediato y lo pertinente. Esa dimensión expresada por Nieves, por cierto muy personal, fragmenta la realidad, presentándola estática, pero a la va muy dinámica. Su obra nos permite una participación y un encuentro con nuestro espíritu, provocando una agresividad inherente y voluntaria. Una violencia en lo más profundo de nuestra psiquis, permitiéndonos una ruptura con la tradición. Nieves recrea paradigmas visuales de la pintura, mediante la evocación del mensaje o la comunicación de la obra a través de la utilización de la figura humana, logrando insertada en el lienzo de una manera violenta. Impartiendo una ambigüedad misteriosa, logra plasmar una poesía visual disyuntiva creando múltiples metáforas interpretativas. La desfiguración física de la imagen presentada mediante la utilización de materiales no tradicionales como la brea, tornillos, radiografías, acrílicos transparentes derretidos, pedazos de madera carcomidos, de metal corroído, dando la sensación del paso ineludible del tiempo. Los trabajos presentados en esta exhibición fluctúan entre la abstracción y una figuración neoexpresionista. El uso de radiografías configura una nueva imagen humana, logrando una gran profundidad interpretativa, intelectual y artística. Se desarrolla un proceso misterioso o una transferencia de emociones, conmoviendo los estados anímicos del espectador. Esto hace que las fuerzas místicas contenidas, o de las que están constituidas las obras, abran una comunicación silenciosa, afirmando la vitalidad creadora y buscando expandir los límites que tiene el artista para involucrar al espectador en un viaje de introspección y de exploración profunda de su visión del mundo y de sí mismo. En Sepulcro (brea sobre lienzo-72 x 60) la figura humana está en el extremo inferior, no se puede identificar si es hombre o mujer, pues la misma esta acurrucada en posición casi fetal, representada dolidamente, postrada en el piso dramatizando con fuerza el conflicto interno del ser humano, que lucha por aceptarse tal cual es. La figura está enmarcada por trazos trabajados y re-trabajados de brea, dando la sensación que se le viene encima, intentando sumergirla en la soledad. En una soledad donde se le niega la libertad de ser. La obra Afirmaciones (medio mixto 94 x 48) da título a la exposición. Está construida en metal, madera, acrílico transparente, tornillos, radiografías y fotografías. Logra el artista una ruptura con los medios puros, trascendiendo la pintura. Es una ecléctica, en cuanto a la utilización de materiales diversos, saliéndose de la bidimensionalidad, trabajado con éxito la tridimensionalidad. Ha transgredido las meras particularidades de la pintura para profundizar en los planteamientos que desea hacer. La figura humana está realizada con una radiografía de su propio cuerpo y en su rostro inserta una fotografía de él mismo. Esta revolotea en el centro de la composición, es una figura apacible, pero dolorosa y agonizante. La quietud de la imagen logra llevar la misma hacia una invisibilidad que resulta impactante. En la búsqueda de una trascendencia. Esta obra tiene una fuerza arrolladora, seduce la mirada del espectador, quedando atrapado. Nos da la sensación, la impresión o mejor dicho nos sugiere que está en estado de descomposición, de cambio, ¿es muerte o vida?¿No es acaso que esa constante revaloración o reafirmación de nuestro modo de pensar, de actuar, de visualizar nuestra realidad nos mueve a hacer otro a cada instante? Esta obra nos lleva a replantearnos o reinterpretar la metafísica de la muerte, de la vida. ¿Será un nuevo comienzo, una recreación de lo que somos? Cada espectador ante la misma podrá llegar a sus propias conclusiones, todo dependerá de cómo se enfrente a lo planteado por Nieves. Honrar la vida (medio mixto 72 x 43) es un homenaje a su madre, utilizando una fotografía del rostro de la misma, insertándola en el centro de la composición; en esta obra subyace una dramática y emotiva fuerza donde presenta el conflicto entre la naturaleza y el ser humano. Logra presentarnos esa fusión constante y eterna de transformación de la vida, y quien si no una mujer para representar ese mimético acto. La naturaleza crea y destruye, pero no aniquila nada, sólo lo transforma. Es esta obra la que transmite eso, queda plasmado el deseo humano de inmortalidad. Nos evoca a las mujeres berlinesas de Ernst Kirschner, tratada con una fuerza física suficientemente violenta, permitiendo que la composición, toda, sea una agresiva metáfora por la vida. Las hojas que rodean el rostro angustioso de la mujer, irrumpen transmitiendo una intención muy singular. En el arte occidental un tema tratado infinidad de veces es la dolorosa y pasional crucifixión de Jesús. Ha sido multiplicado el símbolo y verdad de nuestra cultura y tradición. En la instalación Autorretrato: Crucifixión I, Nieves trata el obligado tema, que despierta la pasión del artista por su propia pasión y por la del Maestro del Gólgota. Evoca los cristos que han trabajado magistralmente Velásquez, Rubens, Caravaggio y otros tantos artistas occidentales. Nieves logra convertir las formas del cuerpo que sufre, mediante una presentación distorsionada y grosera para descifrarnos la temporalidad como un laberinto palpitante. La figura humana queda descarnada esquemáticamente. Trascendiendo el hecho físico logra poder infundir dolor en la persona que está ante la instalación. Es como dice el propio artista en el catálogo de la exposición, que su trabajo es una afirmación a la realidad de ser, es la lucha interna del ser humano. Es una lucha interior, en el alma. Podemos decir que el artista esta obsesionado con la ambigüedad de esa lucha interna por ser o no ser. Esta obra, indiscutiblemente revela o confirma a Nieves como un neoexpresionista. Nieves plantea profundamente problemas estéticos de la pintura, logra desarrollar un lenguaje pictórico propio y pertinente, dándole al espectador la oportunidad de observarse a sí mismo con un ojo escrutador, para sí poder asumir una verdadera posición reflexiva ante la vida. En Resurreccíón 1 (brea sobre lienzo72x60) existe una evocación de la mística griega por el cuerpo humano. La composición de esta pieza está lograda, situando a la figura del cuerpo, no se puede distinguir género ni edad, y de aquí la trascendencia de ésta. El cuerpo humano aparece más que por una referencia implícita a su propia ausencia; la parte inferior de la composición queda en espacios vacíos, logrando una ilusión visual, una evocación erótica, dándonos una ambivalencia entre la ficción y la realidad de los roles asignados por la sociedad a la realidad circunstancial de cada uno de nosotros. La obra Postcrucifixión no se encuentra en la muestra que se presenta en esta exposición, pero tuvimos la oportunidad de apreciarla en el atelier del artista, es lamentable que no estuviese disponible al público, pues esta es la que concluye el planteamiento que hace Nieves donde el personaje o figura central de su trabajo es él mismo, como hombre, como artista comunicador, creador con preferencias diferentes, pero que esto no lo hace diferente, pues al fin y al cabo, todos somos iguales, aunque hayan grupos que se clasifiquen como clandestinos dentro de la supuesta legalidad moral, impuesta y aceptada por la mayoría. Esta obra realizada en brea sobre lienzo, enmarcada en tola oxidada, utiliza el frotagge y la figura humana manifestada en lenguaje figurativo, es explícitamente un hombre, que luego de sufrir, encerrarse en sí mismo, manifestarse como la generalidad quiere que se manifieste, para luego sufrir inmensas y profundas batallas en su interior, en su alma, logra aceptar su realidad de ser, su naturaleza intrínseca. En el desnudo no hay rostro, sólo aparece la figura humana del torso hacia los pies, obviamente el falo da un sentido de aceptación, de poder, de seguridad. Definitivamente, Nieves logra despertar la conciencia de lo que es, superando prejuicios y falsos convencionalismos, para así, poder construir firmemente una conciencia estable y viva, para aceptar la vitalidad de la realidad. Publicado en el mensuario Horizontes, mayo/julio 1994, 14-15. |

